La intención ecológica de las conductas

In te sono le mie radici Robert Cheaib via Compfight

Siempre que actuamos tenemos una intención,

aunque desgraciadamente en muchas ocasiones no la sabemos o la confundimos. Pero, ¿por qué desgraciadamente?…

La respuesta es: porque si antes de actuar, de tener cualquier conducta nos preguntáramos –y fuéramos hábiles y honestos respondiendo a la pregunta– con qué intención vamos a hacer aquello que hemos decidido hacer, muchas, muchísimas veces, nos quedaríamos quietos y callados (quizás la mejor respuesta). Porque si la intención por la que preguntamos no es “ecológica”, mucho mejor sería  para nosotros (y los demás), “no actuar”.

Respirar, comunicarse, relacionarse y reaccionar son acciones inherentes a la vida misma. Si falta alguna de ellas no estamos vivos. Y cada vez que nos comunicamos y nos relacionamos con alguien, reaccionamos y fluimos haciendo, teniendo, una conducta tras otra. Son omnipresentes. ¿Pero con qué frecuencia nos preguntamos con qué intención actuamos?

El término “ecológico” es muy útil para la vida y las relaciones. Actuar con ecología es simplemente hacer algo para obtener algún beneficio para el autor de la conducta y ningún perjuicio para nadie. Y sería más ecológica si además beneficia a alguien más. Actuar sin ecología incluso para uno mismo, es de estúpidos.

Si NO comunicar, NO relacionarse no es posible, sí lo es  hacerlo con muy poca calidad, de malas maneras, con violencia, con desprecio, con burla, con ironía, tratando de manipular a los demás, convencerlos, anularlos, ningunearlos, ridiculizarlos, despreciarlos, mientras juzgamos a los demás, etc.: toda una colección de malas intenciones.

Nos iría mejor en la vida si antes de actuar, de emprender una comunicación, una tarea, etc. nos hiciéramos unas cuantas preguntas con la intención de descubrir nuestra INTENCIÓN, pues:

Nuestra CALIDAD DE VIDA, es directamente proporcional a la CALIDAD de esa intención.

Una de las mayores fuentes de problemas y conflictos (si no la única), es vivir bajo el peso de la creencia de que el fin justifica los medios, pues el fin (la intención) no justifica nada, solamente lo explica. Y ello es muy peligroso, pues al actuar con esa creencia, lo podríamos hacer sin ecología, generando dolor y sufrimiento mientras pretendemos además justificar nuestra mala conducta.

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la intención ecológica de las conductas

Si quieres diseñar una buena acción, eligiendo la mejor estrategia a tu alcance para lograr un objetivo cualquiera, recuerda preguntarte siempre por la INTENCIÓN de tu acción, de tu conducta y por su GRADO DE ECOLOGÍA. Ya sabemos que una buena respuesta será siempre y sin excepción uno o varios de los tan conocidos y manidos VALORES HUMANOS (amor, generosidad, reconocimiento, armonía, justicia, confianza…).

En el taller que imparto “DE LA PALABRA AL CORAZÓN” , entrenamos específicamente la práctica del encuentro con esa ECOLÓGICA INTENCIÓN. Como dicen muchos participantes, “Me ha cambiado la vida”. 

¿Quieres tu mejorar la tuya?
Puedes contactarme. Aquí me tienes.

Muy atentamente,

Contacto +34 610 521 766
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